SORPRESAS A CARPFISHING, NO OS LO VAIS A CREER.
Los primeros días de calor siempre tienen algo especial para los que vivimos la pesca con pasión. Esta vez tocaba disfrutar de una semana de carpfishing en familia a orillas del Río Ebro, rodeados de buen ambiente, risas, barbacoas improvisadas y muchas horas compartidas junto a las cañas. Estábamos con mi familia y mis primas disfrutando de esas jornadas largas de primavera donde el río empieza a despertar de verdad y las carpas se activan muchísimo.
Desde el primer día las picadas fueron constantes. Las carpas entraban con fuerza y nos estaban regalando una sesión increíble, de esas que recuerdas durante años. Entre carreras, sacaderas y fotos rápidas para devolverlas al agua, el ambiente era espectacular. Pero lo que todavía no sabíamos es que el río nos tenía preparada una sorpresa totalmente inesperada.
En una de las picadas de la noche, una de las cañas salió disparada de una manera diferente. Al principio pensábamos que podía tratarse de una carpa enorme por la violencia de la arrancada, pero conforme avanzaba la pelea nos dimos cuenta de que aquello no era normal. El pez hacía movimientos muy distintos y costaba muchísimo acercarlo a la orilla. Cuando por fin conseguimos verlo bajo la luz, nos quedamos completamente en shock. Cuando asomo esa cabeza, y esos dientes como si un cocodrilo se tratara.
Lo que apareció en la sacadera fue una auténtica lucioperca gigante, un ejemplar de más de 9 kilos que nos dejó a todos sin palabras. Nunca había visto una lucioperca así en persona de ese tamaño y mucho menos capturada practicando carpfishing, algo extremadamente difícil y poco común. Fue uno de esos momentos que se quedan grabados para siempre.

A día de hoy todavía seguimos alucinando con aquella captura tan rara y especial. Sin duda, una experiencia única que puso el broche perfecto a una semana de pesca inolvidable junto a la familia.