Este año ha sido muy especial para mí, tanto dentro como fuera de la pesca. A pesar del embarazo, he querido seguir disfrutando de mi gran pasión: el carpfishing. Siempre con mucha precaución y escuchando a mi cuerpo, he podido vivir algunas sesiones inolvidables, especialmente en el río Ebro, un lugar que nunca deja de sorprenderme por su belleza y por las enormes carpas que alberga.
Además, el embarazo no me ha impedido viajar y descubrir nuevos escenarios de pesca en otras comunidades fuera de la mía. Cada escapada ha sido una oportunidad para desconectar, disfrutar de la naturaleza y seguir acumulando recuerdos que guardaré para siempre. Han sido jornadas diferentes, con un ritmo más tranquilo, pero igual de emocionantes.
Como esta salida que hicimos a orillas del río donde hubo una actividad frenética de peces, pero nada me hizo parar. Me mantuve activa echando las cañas, cebando con el spomb, sacando peces aunque he de decir que lo que mas me costo en esta sesión era mantener a los peces en las fotos ya que era un gran esfuerzo de peso.

Sin embargo, hace unas semanas todo cambió. Tras sufrir una amenaza de parto, los médicos me recomendaron parar por completo y centrarme en el descanso. Aunque ha sido una decisión difícil de aceptar, sé que ahora lo más importante es cuidar de nuestro pequeño Lucas y asegurar que llegue al mundo en las mejores condiciones.
Las cañas tendrán que esperar un poco más, pero las ganas de volver siguen más vivas que nunca. Sueño con el momento en el que Lucas ya esté con nosotros y pueda retomar esta afición que tanto significa para mí. Entre los planes que ya rondan mi cabeza está regresar al Ebro, descubrir nuevos destinos y, por supuesto, cumplir uno de mis grandes sueños: realizar un viaje de carpfishing con Lucas por el sur de Francia. Estoy convencida de que esta pausa solo será el comienzo de una nueva etapa llena de aventuras. Y de la mejor compañia.